sábado, 17 de marzo de 2012

#PERIODIGNO



Doce en punto de la mañana, Plaza Nueva, Sevilla   
No había marcha atrás. La cita con la democracia estaba servida bajo un cielo tan gris como nuestro futuro. Centenares de manifestantes, amigos, compañeros de profesión, estudiantes y gente que cree en la necesidad de devolverle la dignidad al ejercicio periodístico, se concentraron delante del Ayuntamiento de Sevilla para reivindicar el derecho que tienen los periodistas de un empleo digno.

Esta marea de malestar entre los trabajadores viene de largo. Desde que las prácticas de formación se identificaron con el término “puesto de trabajo”, las empresas informativas han ido enriqueciéndose a costa de los recién licenciados que sólo buscan un trampolín para dar el salto a su futuro laboral. Sin embargo, son utilizados para ocupar durante los seis meses que dura la beca formativa un puesto de trabajo que en realidad pertenece a un profesional de la comunicación que, seguramente, habrán despedido con la excusa de que “no hay dinero”, dejando paso a la precariedad de esta profesión. Así, los jóvenes debutantes luchan por ese puesto privilegiado de becario en ciernes donde  -si cobrasen- no llegarían ni al sueldo mínimo interprofesional, ni cotizarían en la seguridad social como cualquier otro empleado, sin embargo, sí que realizarían las mismas labores que cualquier otro, e incluso otras que no les corresponderían por su licenciatura, excluyendo así el término “formación” de la práctica que realmente deberían desempeñar.

Por el contrario, el profesional cuya experiencia laboral le ha abalado durante tantos años de trabajo, se queda en la calle, probablemente con una familia que alimentar y una hipoteca que pagar. A pesar de su amplia formación y su dilatada carrera el empresario apuesta por la precariedad antes que por la calidad informativa. Los intereses empresariales suprimen el principio de rigor, honestidad y calidad periodística por el lucro. Así, la información se ve contaminada por intereses, intereses y más intereses que nada tienen que ver con el periodismo.

Por todo ello, hoy, estudiantes, periodistas, comunicadores, cámara, fotógrafos y todos aquellos que tienen que ver con el ámbito de la comunicación gritan “¡basta ya!”. Plantándoles cara al sistema y buscando alternativas para regresar al periodismo libre, objetivo y de calidad. Un periodismo que no denigre al trabajador ni al público al que se dirige, porque los ciudadanos también tienen derecho a estar bien informados y los profesionales a que se les reconozcan su trabajo con un sueldo digno. 

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