sábado, 31 de marzo de 2012

Menores y Violencia en los Medios de Comunicación


Fotografía extraída de la web www.laopiniondemalaga.es


Las noticias de sucesos, o crónica negra, donde se encuentran implicados como sujeto activo o pasivo menores de edad, suscitan mucha expectación mediática por la morbosidad del acontecimiento, así como el estremecimiento atroz de la opinión pública sobre si un menor ha podido padecer algún daño o, por el contrario, realizarlo sin ningún tipo de escrúpulo, ni sentimiento de culpabilidad.


Es por ello, que hoy en día, las páginas de sociedad, o los espacios radiofónicos y televisivos de sucesos, se pueblan de noticias escabrosas como asesinatos, maltratos, agresiones, etc. enfocados, cada vez más, a este sector de la población. Desde el boom de hace unos años de las agresiones físicas de jóvenes grabadas con el móvil, hasta el mobbing escolar, y los asesinatos provocados por adolescentes, han hecho de los medios un entorno acostumbrado a mostrar este tipo de actos vandálicos, sin ningún tipo de control a la hora de exponer imágenes o articular la información. Así, los medios se muestran como un espejo de una realidad algo distorsionada por la morbosidad del acontecimiento, ciñéndose en lo superficial de la noticia más que en el hecho en sí.

Esto puede desembocar en una doble reacción por parte del público que recibe la información. Por un lado, los adolescentes que todavía no tienen plena conciencia de la gravedad del asunto, pueden verse motivados por los medios para realizar ese tipo de actos, pensando en la publicidad que tendrán en la televisión o en la  prensa sin ver las verdaderas consecuencias que conllevaría dichos sucesos. Por otro, al tratarse de menores de edad -y es aquí donde me demoro con más cautela-, la protección de la infancia se vería violada, al formar un juicio de valor ante el sujeto que realiza dichos actos o los recibe, consumándose así, un juicio mediático que atenta contra los derechos fundamentales reflejados en nuestro sistema constitucional, donde el menor se vería gravemente perjudicado.

Esta modus operandi de los profesionales de la comunicación está desatando una alarma social que influye en el concepto sobre la juventud y la manera de relacionarse que tienen con el entorno. Los informadores solo muestran lo escabroso dándole dramatismo al hecho, para suscitar esa aprensión enfocada a la globalidad de los jóvenes, cayendo en el prejuicio de la inmoralidad e inconsciencia de éstos.

Esto nos lleva a plantearnos un paradigma en la ética y deontología periodística, pues claramente se está atentando contra el buen quehacer de esta profesión con el uso del sensacionalismo que quebranta la presunción de inocencia en algunos casos y la protección infantil en otros. 

sábado, 17 de marzo de 2012

#PERIODIGNO



Doce en punto de la mañana, Plaza Nueva, Sevilla   
No había marcha atrás. La cita con la democracia estaba servida bajo un cielo tan gris como nuestro futuro. Centenares de manifestantes, amigos, compañeros de profesión, estudiantes y gente que cree en la necesidad de devolverle la dignidad al ejercicio periodístico, se concentraron delante del Ayuntamiento de Sevilla para reivindicar el derecho que tienen los periodistas de un empleo digno.

Esta marea de malestar entre los trabajadores viene de largo. Desde que las prácticas de formación se identificaron con el término “puesto de trabajo”, las empresas informativas han ido enriqueciéndose a costa de los recién licenciados que sólo buscan un trampolín para dar el salto a su futuro laboral. Sin embargo, son utilizados para ocupar durante los seis meses que dura la beca formativa un puesto de trabajo que en realidad pertenece a un profesional de la comunicación que, seguramente, habrán despedido con la excusa de que “no hay dinero”, dejando paso a la precariedad de esta profesión. Así, los jóvenes debutantes luchan por ese puesto privilegiado de becario en ciernes donde  -si cobrasen- no llegarían ni al sueldo mínimo interprofesional, ni cotizarían en la seguridad social como cualquier otro empleado, sin embargo, sí que realizarían las mismas labores que cualquier otro, e incluso otras que no les corresponderían por su licenciatura, excluyendo así el término “formación” de la práctica que realmente deberían desempeñar.

Por el contrario, el profesional cuya experiencia laboral le ha abalado durante tantos años de trabajo, se queda en la calle, probablemente con una familia que alimentar y una hipoteca que pagar. A pesar de su amplia formación y su dilatada carrera el empresario apuesta por la precariedad antes que por la calidad informativa. Los intereses empresariales suprimen el principio de rigor, honestidad y calidad periodística por el lucro. Así, la información se ve contaminada por intereses, intereses y más intereses que nada tienen que ver con el periodismo.

Por todo ello, hoy, estudiantes, periodistas, comunicadores, cámara, fotógrafos y todos aquellos que tienen que ver con el ámbito de la comunicación gritan “¡basta ya!”. Plantándoles cara al sistema y buscando alternativas para regresar al periodismo libre, objetivo y de calidad. Un periodismo que no denigre al trabajador ni al público al que se dirige, porque los ciudadanos también tienen derecho a estar bien informados y los profesionales a que se les reconozcan su trabajo con un sueldo digno. 

Contra la precariedad periodística


Convocatoria por un empleo de los periodistas en
condiciones dignas. APS


Hoy el periodismo coge el toro por los cuernos y da un paso más en la historia de la comunicación. Hoy los profesionales de la información no sólo nos contarán las noticias que acontecerán a lo largo de esta jornada de sábado como cada día podemos ver en nuestros televisores, periódicos o radios, sino que hoy por primera vez en la Democracia ellos serán los protagonistas de esas historias. Hoy el periodismo tomará partida de su propia condición para revelarnos la verdadera cara de esta profesión. Ya no habrá más silencio. 

martes, 6 de marzo de 2012

WHITNEY HOUSTON, EL ÁNGEL CAÍDO




Se apagó la voz que nos cautivó en los ochenta y nos enamoró perdidamente en los noventa. Dulce y generosa nos regaló su voz a través de acordes de soul y R&B disfrazados en lo que tildaron de música Pop. Lanzada a lo más alto tras su interpretación en la película El Guardaespaldas, Whitney Houston no dejó de cosechar éxito tras éxito, sin saber que ese sería el camino hacia su autodestrucción.

Amadrinada por Aretha Franklin, musa de la música negra, Houston desarrolló una tremenda carrera no solo como vocalista sino como una superestrella en contrapunto con la provocadora y rebelde Madonna, la otra diva del pop. Su sencillez, su inocencia y su belleza fueron sus puntos fuertes que respaldaron con acierto su desgarradora voz. Sin embargo, su frágil personalidad se derrumbó bajo los pies de su ex marido, Bobby Brown, quien la condujo hacia los excesos del alcohol y las drogas pensando que eso la mantendría fuerte para sobrellevar la fama.

De esta manera comenzó la decadencia de una de las más grandes, y por qué no decirlo, mejores voces de todos los tiempos. Los escándalos ensombrecieron su talento y su vida cayó en picado. Ya no se hablaba de su dulce melodía, ya no quedaba nada de esa joven que nos enamoró con su estremecedora interpretación de  I will always love you. Ahora solo quedan tributos, que tras su muerte, pretenden devolverle lo que pertenece, su puesto como la única reina del pop.



sábado, 3 de marzo de 2012

Razón estereotipada

 La libertad desborda las fronteras de la vida



Cumplimos condenas que absorben nuestro tiempo, haciéndonos creer que no somos dignos de una existencia plena, sin límites ni estereotipos institucionalizados por la sociedad. La rutina marca nuestro quehacer diario sin permitir un margen de independencia social, sin desbarajustes que desequilibren la “estabilidad” de una vida plena, orientada por los comportamientos políticamente correctos que subordinan nuestra razón, haciéndonos poco a poco más incapaces de resolver nuestros conflictos existenciales por la mera dependencia del “qué dirán”.