domingo, 12 de junio de 2011

Lo llamaban #15M


Eran tiempos difíciles. La gente se movilizaba contra un sistema que no les representaba. La bandera del necapitalismo ondeaba a media asta. Los cimientos de las grandes potencias europeas se tambaleaban por el estruendo de las voces del pueblo pidiendo un cambio. Lo llamaban “#spanishrevolution” y su sello de apolíticos e indignados se estampaba en cada rincón de la vieja gloria pidiendo una “Democracia real ya”.

    Era la llamada del cambio. De un mundo para todos con un voto igualitario sin bipartidismos, ni corrupción. Era el tirón de orejas que España anhelaba tras años de crisis que desembocó en cinco mil parados y el legado de una generación perdida tachada de conformista y acomodada que según defendían los más obtusos de la España intelectual “ni estudiaban, ni trabajaban”
  
  Fue esta generación “Ni-ni” la que despertó ante tanta desvergüenza. Jóvenes con un currículum de cinco páginas que competían por un puesto en el McDonalds. Chicos y chicas explotados con un sueldo de prácticas cieneurista. Un colectivo sobrecualificado que recorre las ventanillas del Inem en busca de una oportunidad que les fue arrebatada por el gobierno de “las oportunidades”. Un sistema en el que “libertad” e “igualdad” nunca vinieron de la mano, aunque nos intentaron vender lo contrario.

    Acamparon bajo el SOL. Durante largos días de asambleas y consensos se escuchaba las verdades sobre esa España podrida, una España que penalizaba al currante y ensalzaba al corrupto. Que abusaba del poder al servicio de “Emilios Botines” que ahogaron a familias medias con hipotecas desmesuradas. Una España que hizo de la recesión una campaña de recortes sociales y salariales que afectaban al trabajador de a pie, mientras los grandes dirigentes presumían de sus dietas ricas en lujos.  

     Indignados siguieron día y noche luchando por una democracia mejor. Ciudadanos de todas las edades e ideologías, trabajadores, parados, jóvenes o jubilados se unieron parar salvar una patria sin futuro. Recibieron duras críticas y las represalias no tardaron en surgir. Pero ellos siguieron con las manos en alto y la voz en vilo silenciando la censura que desde algunos medios intentaron llevar a cabo sin éxito.

    

viernes, 3 de junio de 2011

Nada que perder

Se encontraba en la esquina de un viejo callejón entre lágrimas negras por el rímel corrido. Gritaba en silencio por las continuas mentiras que la vida le había contado desde que tenía quince años. Su mirada estaba perdida y su corazón tan roto por recuerdos que atormentaban su dislocada mente que se decía así misma que nunca jamás volvería amar.

Él la miraba lleno de rabia, retirándole el pelo de la cara mientras sostenía su mano temblorosa de los nervios que le producía cada palabra que pronunciaba. Se puso de rodillas para estar a su altura y así poder mirarle a los ojos mientras intentaba sacarle una sonrisa. “¡Ey!” -Le dijo- “¿no te das cuenta que ya no tienes nada que perder?”, “tú no necesitas echar de menos tanto, yo estoy aquí”. Ella le apretó la mano y levantó la cabeza. Él estaba allí sonriéndole, estaba radiante. “Tengo millones de sonrisas para convencerte y que despiertes, porque no estás sola”. Ella lo abrazó con todas sus fuerzas, mientras sus lágrimas se secaban con el roce de la camisa remangada hasta el codo que él vestía. En ese instante él se dijo así mismo que esta vez no la iba a dejar escapar. Ella lo miró y mientras se acercaba a sus labios con dulzura, le susurró: “yo tampoco”.

viernes, 8 de abril de 2011

SIDONIE





Fascinada me tiene este grupo que no deja de sorprenderme a cada tema que escucho. Todavía no he tenido la ocasión de acudir a un directo de estos chicos pero por los vídeos que he podido ver estoy segura que son brutales. Cantan tanto en inglés como en español, aunque para mi gusto prefiero la versión española. Sin embargo, he de reconocer que la inglesa no me deja para nada indiferente, es más, incluso me atrevo a decir que tiene un cierto aire al mítico grupo de Liverpool, THE BEATLES, aunque eso suene demasiado presuntuoso.

El tema que he escogido para este post es una muestra de ello, pero no debemos encasillar a esta banda solo y exclusivamente en este registro, además posee otras facetas musicales que se alejan de este sonido "popero" de los 60, como los temas "está en mi garganta" o "por ti" con un toque más romántico y una letra bastante pegadiza, o canciones más cañeras como "Fascinado" o "El incendio".

Aunque para mi gusto una de las mejores canciones que tienen y que no puede pasar sin ser mencionada en este post es "Los olvidados". Adoro esa canción y no me canso de escucharla, me encanta la letra, el ritmo, el acompañamiento...TODO! así que también dejo aquí el videoclip por si queréis echarle un vistazo. ;)


domingo, 27 de marzo de 2011

Mi-Momento

Al contrario del resto de los mortales cuando yo estoy deprimida no me encierro en mi cuarto y veo películas de amor o escucho canciones tristes para ahogar las penas, sino todo lo contrario, intento pasar el menor tiempo posible enjaulada entre esas malditas cuatro paredes y salgo a la calle. Allí el aire libre me renueva y me devuelve a la vida real, esa que dejé aparcada para adaptarme a terceras circunstancias que no eran lo que yo tenía planeado pero que a veces aparecen sin avisar y cambian todas mis convicciones. Pero estas cosas se superan y lo mejor para ello es salir, disfrutar del viento, del sol, de las terrazas llenas de gente tomando un café caliente, del río y su brisa acariciándote el pelo, de la playa, de las risas, de las bromas, de los amigos… lo que quiero decir es que las adversidades hay que tomarlas por el lado positivo, hay que intentar disfrutar de aquello que antes pasaba inadvertido. Todos los días me despierto con la sensación de que algo nuevo me va a suceder y me acuesto pensando en la experiencia del día, en aquella persona que he conocido durante unas horas y me ha hecho olvidar los problemas por un instante. Pienso en cómo me siento y me he sentido antes de todo este cambio. A veces dudo, pero otras veces sonrío y duermo tranquila porque sé que voy por buen camino, ¿que es duro? Pues sí, lo es, es muy complicado romper con el pasado, evitar todo aquello que te vincula a algo o alguien para no mirar hacia atrás nunca más. Pero en esta vida si he aprendido algo es que hay que mirar por uno mismo y quererse y mimarse para seguir adelante y ser feliz. Y cuando se consigue, cuando de verdad sientes que todo va bien, que nada ni nadie te hace daño, que por fin eres feliz, esa sensación querida amiga, es la mejor experiencia de la vida.

miércoles, 9 de marzo de 2011

tachones en vano


Perdí mil noches esperando restos de algo inacabado. Malgasté papel y boli en intentos extraños como los antiguos poetas que desdichados por amor, olvidaban las horas que componen el día convirtiéndolas en largos argumentos de cientos de poemas sin versos ni rima. Pero nunca me di por vencida. Seguí escribiendo y escribiendo aunque mi pulso era bastante tembloroso y apenas tenía sentido lo que decía.
A veces las ideas, los recuerdos, los anhelos se amontonaban en una sencilla palabra que me negaba y me niego a pronunciar. En otras ocasiones el sentido de mi camino se desviaba por senderos que en un principio rechazaba pero que al final tuve que asumir para poder serme fiel a mí misma.

Así que me senté delante de un espejo y tras largos silencios de miradas indiscretas y preguntas incómodas, asumí mis condiciones y me esforcé por llevarlas a cabo. El papel estaba ahí delante de mis narices y mi límite a unos años luz, por eso seguí viendo destellos de luz en lugares llenos de vida, de amor, de felicidad, de magia y fantasía, aunque yo todavía estuviese borrando los tachones de una antigua vida creyéndome que nunca aprendería nada.

Sin embargo, comencé a tocar el suelo con mis pies descalzos, sintiendo el palpito de la arena entre mis dedos bajo el radiante sol de la primavera. Y entonces supe en ese instante que por fin sería libre y más que nunca sería yo.

sábado, 5 de febrero de 2011

RUMORES



Una vez más las antiguas pesadillas vinieron a visitarme para recordarme todo aquello que dejé enterrado en un cajón oscuro de mi mente. Los silencios cobraron vida y con su torrente voz me arrastraron al presente de mi pasado para revivirlo, como dije, una vez más.

Una vez más, me vi obligada a dejar mi orgullo a un lado, para sobrevivir ante el jurado que me observaba desde su atril señalándome como culpable antes de poder justificar mi inocencia, una inocencia sincera pero que, enrevesada por los rumores que se clavan como afiladas cuchillas, tiñeron de negro mi integridad y tuve que explicar, una vez más, aquello que no debía justificarse.

Estando ahí, recordé ese viejo sentimiento entre miedo y coraje que me envenenaba hasta las entrañas por sentirme tan pequeña ante ese dedo acusador que no sabía de lo que hablaba, pero ahí estaba, tan seguro y convincente que por un momento le creí. Pero no, no era cierto, ninguna de las palabras que pronunciaba hablaban sobre mí, porque no era mi vida la que reflejaba, solo era un sonido que caía por su propio peso, pero los rumores son así, afiladas palabras que se adentran en tu mente y no te dejan escapar. Versos amargos que entristecen el rostro de todo aquel que pasa por su lado.

Qué arma tan letal es la palabra, es capaz de nublar hasta la razón más lúcida de un hombre. Y Qué débil es el coraje de un enamorado, cuando es incapaz de confiar en su propio venerado. ¡Ay que será del amor cuando esté contaminado! Cuando no existan Romeos capaces de luchar por sus Julietas. Ya no existen tragicomedias como las de antaño, ya no hay luchas de galanes ni doncellas locamente enamoradas, ahora solo hay miradas inquisitivas esperando algún tropiezo para publicarlo a los cuatro vientos.
Pero que voy a decir yo… C´est la vie!

miércoles, 5 de enero de 2011

¡una conversación superficial, por favor!


La ley del Uno

¿Es posible que una relación se pueda basar en una comunicación superficial? ¿Dónde quedó aquello de que la comunicación en una pareja era la base de una relación? No entiendo estos cambios modernos en el que la gente vive a destiempo y utiliza el metro o el bus o cualquier pausa de cinco minutos que exista entre el trabajo y la casa, el gimnasio, el fútbol, el ocio, o las salidas con los amigos, para hacer la llamada de costumbre a la novia/o, esposa o marido o al amante de turno, para quedar bien. Hola cariño, ¿cómo estas? yo bien, aquí en el metro, oye, ¿estás?...no te oigo..., oye.. oye…

En fin, el caso es que vivimos en un mundo donde la gente no se comunica, donde los sentimientos son plena rutina, ahora me enfado, luego no te hablo, y ya mañana estoy bien, disimulo y hago como que me importas pero, en realidad no eres mi prioridad... bla, bla, bla... lo de siempre.

Pero, salvando las distancias, ¿hasta qué punto puede aguantar una persona con semejante vida? ¿Merece la pena todo esa parafernalia, ese circo tan egoísta, mimético, sistemático, rutinante, en que se ha convertido la vida?

Pero lo que de verdad me cuestiono es ¿qué esperamos verdaderamente de otra persona? quizás amor, compañía, comprensión -que tendría sentido sino hubiese realizado la anterior reflexión sobre la ley del uno- o es pura y llanamente el afán de posesión de algo más que de lo material?
Sinceramente, no lo sé.