miércoles, 5 de enero de 2011

¡una conversación superficial, por favor!


La ley del Uno

¿Es posible que una relación se pueda basar en una comunicación superficial? ¿Dónde quedó aquello de que la comunicación en una pareja era la base de una relación? No entiendo estos cambios modernos en el que la gente vive a destiempo y utiliza el metro o el bus o cualquier pausa de cinco minutos que exista entre el trabajo y la casa, el gimnasio, el fútbol, el ocio, o las salidas con los amigos, para hacer la llamada de costumbre a la novia/o, esposa o marido o al amante de turno, para quedar bien. Hola cariño, ¿cómo estas? yo bien, aquí en el metro, oye, ¿estás?...no te oigo..., oye.. oye…

En fin, el caso es que vivimos en un mundo donde la gente no se comunica, donde los sentimientos son plena rutina, ahora me enfado, luego no te hablo, y ya mañana estoy bien, disimulo y hago como que me importas pero, en realidad no eres mi prioridad... bla, bla, bla... lo de siempre.

Pero, salvando las distancias, ¿hasta qué punto puede aguantar una persona con semejante vida? ¿Merece la pena todo esa parafernalia, ese circo tan egoísta, mimético, sistemático, rutinante, en que se ha convertido la vida?

Pero lo que de verdad me cuestiono es ¿qué esperamos verdaderamente de otra persona? quizás amor, compañía, comprensión -que tendría sentido sino hubiese realizado la anterior reflexión sobre la ley del uno- o es pura y llanamente el afán de posesión de algo más que de lo material?
Sinceramente, no lo sé.

jueves, 18 de noviembre de 2010

"La normalidad es lo que no existe"


No puedo dejar de leer las historias de mujeres de Rosa Montero. Me parecen absolutamente fascinantes y verdaderamente reveladoras. Es increíble averiguar que sentimientos que consideraba tan de mi época, hace siglos que otras mujeres lo han vivido. Es como verme reflejada en esas historias tan conmovedoras y que hacen que irremediablemente me haga la pregunta de si yo acabaré como una de ellas, en un libro contando mis intimidades, mis fobias, mi miedos, mis delirios, expuesta al público de cuerpo y mente siendo objeto de críticas y elogios por mis idas y venidas fuera de lo marcado como “lo normal”.

Lo pienso y es una sensación un poco extraña, supongo que soy un poco reacia al verme expuesta tan abiertamente, de esa manera tan reveladora, tan morbosa que no sabría si mi recelo sería capaz de soportarlo. Dicen que solo dejamos ver lo que queremos que vean y que ocultamos aquello que nos da miedo mostrar, nuestras inseguridades, nuestros defectos. Parece que si no lo nombramos es como si no existiesen y nos autoconvencemos creyéndonos nuestra propia farsa, y si lo pienso detenidamente, no les falta razón.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Se nos va


Se nos va la vida sin enterarnos, se nos va en un suspiro demasiado bonito como para retenerlo.Se nos va, pero el recuerdo se aferra en nuestra mente tan fuerte que parece una bella melodía…pero sin final. Dicen que la vida es la imposibilidad eterna. Yo digo que la vida es la eterna memoria de lo vivido, pues al final, lo bonito siempre perdura y lo malo queda desterrado, por siempre, al olvido.

Yo te digo amigo mío, que son los pequeños detalles los que llenan el corazón de recuerdos imborrables, esos capaces de hacerte sonreír en el silencio de la noche, esos capaces de ahogar los gritos fallidos de tu impotencia, esos capaces de secar las lágrimas de tu tristeza. No llores por él, pues piensa que se encuentra descansando en el paraíso de tu memoria, donde siempre tendrá un lugar –su lugar-, donde siempre podrás acudir cuando no te sientas con ganas de más. Piensa cariño mío, que él siempre estará contigo, en aquel rincón donde el final solo significa COMIENZO.

domingo, 25 de julio de 2010

CELOS


Faltándome el respeto vi, de vuelta y media, como mis principios daban paso al vago influjo de los celos. Yo que me consideraba una mujer de convicciones fuertes, me veo embaucada al abismo de las duras confusiones de mi mente, dislocada por hechos o dichos que, según los mire, pueden ser ciertos o puede que no.

Pero quien sabe. Las dudas son infernales y las lenguas viperinas pueden nublar hasta las mentes más lúcidas. Y yo que no soy nada lúcida, me dejo llevar por la marea caprichosa, esa que me sumerge en lo más profundo de la locura de mis pensamientos; Esos tan puros, esos tan viriles, esos que con un solo soplo se desmoronan al segundo de construirlos.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que las palabras eran suficientes para demostrar el amor. Los hechos sólo daban validez a esa oleada de señales que sentía tan veraces. Pero tus continuas búsquedas de oscuros pasajes enturbiaron mis virtudes. La desconfianza nubló tu mente y agotó mi cordura. El desengaño rondaba por cada paso que dábamos. Primero tú, ahora yo. Y a así estamos, tan enamoradamente desconfiados, incapaces de escuchar los impulsos de nuestro corazón.

Será porque desde el principio no fuimos corrientes. Tú me culpabas por mis malabares entre cales y arenas movedizas, mientras que yo me cegaba ante tu destreza como encantador de sueños. Y así, llegamos a la conclusión de que ni contigo ni sin ti, de que quizás debamos lo que nunca hacemos, porque en el fondo por mucho que digamos es demasiado lo sentido y tanto lo vivido que me está permitido incluso decir, que hasta mis ideas se ven arrodilladas ante el estupor de nuestra visión -conjunta- de lo que es una verdadera pasión, que no una obsesión... y ahí está el matíz.