jueves, 29 de octubre de 2009

"Pongamos que hablo de Sabina"



Aunque sobran los motivos por los que enaltecer su arrugada figura, lo cierto es que el Maestro Sabina sigue demostrando su talento y proeza lírico-musical con su nuevo disco “Vinagre y Rosas”, que saldrá al mercado el próximo 17 de noviembre. Después de cuatro años de silencio, Sabina ha sabido retomar el tiempo perdido con un repertorio de trece nuevas canciones, cuyo lanzamiento destacado es “Tiramisú de limón”, donde el grupo madrileño Pereza pone la nota musical a los versos de este viejo ubetense.
El aire bohemio y poco cuidado de Sabina, se refuerza con su desgastada voz que roza casi la ronquez por sus malos hábitos de tiempos anteriores. Sin embargo, eso no le ha impedido ser uno de los grandes cantautores que existen en el panorama musical. Con quince discos a su espalda, este consagrado artista ha luchado desde sus comienzos por sus dos pasiones: la música y el amor en verso.
Con tan sólo catorce años comenzó a escribir poemas de amor, inspirándose en su primera novia. Aunque fue un amor truncado por la oposición del padre de la chica, Joaquín nunca cedió en su empeño, buscándola por todos los rincones donde ella iba, llegando incluso a instalar una tienda de campaña en frente de la casa familiar de la joven, para fugarse poco después al Valle de Arán - Lérida – donde vivieron juntos unos días.
Tras cursar el bachillerato, Joaquín fue recompensado con una guitarra española que le ayudaría a encaminar su futuro como cantautor. Sin embargo, no dejó por un instante los estudios. Se trasladó a Granada para estudiar en la Facultad de Filología Letras donde comenzó a colaborar en la revista Poesía 70.
Su ideología está presente durante toda su vida. En 1968 -Durante el estado de excepción- su padre, comisario en Úbeda, recibe la orden de detener a Joaquín por su pertenencia al Partido Comunista. Sin embargo, su aire revolucionario le empujó a lanzar años después, un cóctel molotov contra una sucursal del Banco de Bilbao en Granada en protesta por el Proceso de Burgos, por lo que se vio obligado a exiliarse, primero en París, y luego en Londres donde vivió como ocupa durante unos meses. Esto le permitió ganarse la vida entre metros, locales y cafés, donde actuó ante el ex Beatles George Harrison.
Aunque todo esto marcó el rumbo de su enredada vida como cantante, lo cierto es que tras sufrir un leve infarto cerebral en el 2001, Sabina se vio sumergido en una gran depresión que lo llevó a abandonar los escenarios por un tiempo, hasta que logró superarla publicando “Alivio de luto” en el 2005.
Así, el maestro retomó su cante y su guitarra, volviendo a renacer cuando todo el mundo lo creía acabado, realizando grandes discos que quedarán para la posteridad, como lo hará, una vez más, “Vinagre y Rosas”. Y es que a pesar de sus 60 años, su sangre andaluza y bohemia le impide abandonar su inspiración, esas las letras escritas por sí solas que envuelven como nunca el alma, atrapando con descaro el corazón.
Un poeta en toda regla, un cantante con devoción, un artista de los pies a la cabeza, un maestro de la canción. Así es este Sabina, un revolucionario del amor.

miércoles, 10 de junio de 2009

Mi retoño andaluz

Reina la tranquilidad por las calles del sur. 
El aire calmado, me trae recuerdos de ese rincón 
escondido entre montañas y olivos. 
Su nombre lo reconozco entre susurros, 
es mi tierra que me invita a regresar. 
Es pequeña pero grande es su historia. 
Mi vida nació con ella y ahí me quiero quedar.
A veces, cuando estoy perdida, 
ella me recuerda quien soy. 
Yo soy ella, forma parte de mí.
Todo lo que sé se lo debo a ella,
los valores que aprendí, 
la lealtad, el amor, el cariño y la amistad
vienen de ese escondrijo olivero. 
El paraíso de mi vida, la esperanza de seguir, 
todo viene de su ilusión por verme sonreír.

Añoro sus calles cuesta arriba, 
mi escondite en los días lluviosos,
los secretos entre árboles tallados
que de niña he ido cultivando.
El sol abrasante de verano y 
el frío estremecedor del invierno.
Añoro las caras conocidas que me dicen 
buenos días todas las mañanas.
O las continuas llamadas por teléfono 
que no para de sonar durante el día.
Sé que son cosas sencillas sin ningún misterio
pero que queréis que os diga Jaén es así. 
No pretendo que lo entendáis,
Pero pensar en ella me hace feliz. 

Esté donde esté 
siempre estará conmigo 
mi olivera hermosa, 
mi retoño andaluz,
ese rincón escondido 
llamado Jaén.

domingo, 15 de febrero de 2009

El equilibrio es imposible

Me tomo un descanso entre tanto alboroto. Me siento y escucho la canción. “Confía en mí” dice. Yo me dejo llevar y cierro los ojos. La siento entre mis brazos, me invade la nostalgia y por fin estoy dentro. Ahora me habla, sé que se dirige a mí “¿Nunca has soñado poder gritar?”. Lo pienso, razono la respuesta, pues supone una actitud desesperante y no sé todavía en qué punto estoy. Le sonrío y ella lo entiende. “Es horrible el miedo incontenible”. Yo asiento con la cabeza y de repente me pongo triste. “¿Presientes que todo ha cambiado?” me pregunta. Yo la miro y me confieso. Mientras lo hago, ella me interrumpe susurrando en mi mente “el equilibrio es imposible cuando hablas de vosotros dos”. Yo le dije que no, que sus abrazos eran puros y su mirada tierna y firme, pero ¿para qué? Ella me sonrió, “no te diré que no” dijo, “pero sigues porque crees que en el fondo hay algo”. Yo no dije nada, me quedé en silencio escuchando sus palabras, pensando en lo ocurrido, sin encontrarle ningún sentido. De fondo sigue la música: “el equilibrio es imposible…” me doy cuenta que es verdad, que no hay ningún equilibrio, que nada es premeditado y de repente me invade la duda, ¿por qué lo hago?, ella ya no contesta se ésta alejando mientras resopla diciendo: "es horrible, qué cara más triste"...



viernes, 9 de enero de 2009

Relato de un recuerdo


Te veo en la lejanía de mis pensamientos acechándome. A veces sales a relucir alborotando mis frágiles convicciones. Mi mente me pregunta ¿estás segura? Seguridad… curiosa palabra, pues jamás estoy segura de lo que hago. Siempre me vigila la duda, me revela otra posible vida, me muestra recuerdos fugaces, una mirada, una caricia, un beso y el silencio. Añoro el silencio de tu boca, tu gesto infantil al pedirme un beso, añoro no verte cada noche tras la muralla, paseando por la ciudad dormida de nuestros sueños. Añoro esa película en tu cuarto, donde las palomitas eran cómplices de nuestro secreto. Te añoro a ti, y a tu forma de decirme te quiero con sólo el silencio de tus labios.