jueves, 18 de noviembre de 2010

"La normalidad es lo que no existe"


No puedo dejar de leer las historias de mujeres de Rosa Montero. Me parecen absolutamente fascinantes y verdaderamente reveladoras. Es increíble averiguar que sentimientos que consideraba tan de mi época, hace siglos que otras mujeres lo han vivido. Es como verme reflejada en esas historias tan conmovedoras y que hacen que irremediablemente me haga la pregunta de si yo acabaré como una de ellas, en un libro contando mis intimidades, mis fobias, mi miedos, mis delirios, expuesta al público de cuerpo y mente siendo objeto de críticas y elogios por mis idas y venidas fuera de lo marcado como “lo normal”.

Lo pienso y es una sensación un poco extraña, supongo que soy un poco reacia al verme expuesta tan abiertamente, de esa manera tan reveladora, tan morbosa que no sabría si mi recelo sería capaz de soportarlo. Dicen que solo dejamos ver lo que queremos que vean y que ocultamos aquello que nos da miedo mostrar, nuestras inseguridades, nuestros defectos. Parece que si no lo nombramos es como si no existiesen y nos autoconvencemos creyéndonos nuestra propia farsa, y si lo pienso detenidamente, no les falta razón.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Se nos va


Se nos va la vida sin enterarnos, se nos va en un suspiro demasiado bonito como para retenerlo.Se nos va, pero el recuerdo se aferra en nuestra mente tan fuerte que parece una bella melodía…pero sin final. Dicen que la vida es la imposibilidad eterna. Yo digo que la vida es la eterna memoria de lo vivido, pues al final, lo bonito siempre perdura y lo malo queda desterrado, por siempre, al olvido.

Yo te digo amigo mío, que son los pequeños detalles los que llenan el corazón de recuerdos imborrables, esos capaces de hacerte sonreír en el silencio de la noche, esos capaces de ahogar los gritos fallidos de tu impotencia, esos capaces de secar las lágrimas de tu tristeza. No llores por él, pues piensa que se encuentra descansando en el paraíso de tu memoria, donde siempre tendrá un lugar –su lugar-, donde siempre podrás acudir cuando no te sientas con ganas de más. Piensa cariño mío, que él siempre estará contigo, en aquel rincón donde el final solo significa COMIENZO.