domingo, 4 de abril de 2010

Ante la crisis FP


Parece que los empresarios no escatiman en renunciar a empleados cualificados por otros de menor rango justificándolo como una necesidad para la empresa. En 2008, la tasa de empleo de los ciclos formativos ha subido del 55% al 72% frente al 73% de los que optan por un título universitario. El matiz está en que más de la mitad de éstos últimos no son contratados para puestos de trabajo acordes a su formación, ni reciben una remuneración conforme a su nivel de estudios. Para más INRI, el 35 % de los universitarios que han acabado la carrera no consiguen un empleo hasta después de 6 meses de su finalización, aumentando así, la tasa de desempleo de los menores de 25 años hasta un 25%.

Entonces, ¿Cuál sería un candidato ideal para optar por un puesto medianamente decente para estos empresarios? Digamos que ahora ser universitario y altamente cualificado no se lleva, así que tendremos que ir a la otra cara de la moneda: los jóvenes titulados en un ciclo de Formación Profesional, sobre todo en el marco administrativo o técnico, ya que son los más rifados en esta lotería laboral.

Según las estadísticas el desempleo en este sector no llega ni al 5%, e incluso en muchos casos, se enfrentan a varias ofertas de empleo tras su finalización. Para los altos mandatarios, esto se debe a la productividad que ofrece este sector para salir de la “recesión” en la que estamos embaucados, aunque los más escépticos hablan de una cuestión de intereses, es decir, utilizan a jóvenes con menor grado formativo para ocupar puestos pertenecientes a universitarios para ahorrarse algún dinerillo.

Si esto es así, ¿de qué sirve que desde niños nos intente concienciar en que la formación es lo más importante, y que cuanto más cualificado estés más puertas abiertas tendrás en un futuro, si la tendencia laboral es a la formación rápida y segura? ¿Para qué tanto alboroto con el Plan Bolonia si el futuro está en la Formación Profesional? 

Pero, ¿a caso no es la Formación Profesional una vía de integración laboral por si, posteriormente, decides finalizar tu formación con alguna carrera universitaria? ¿Por qué entonces se presenta como una alternativa a la Universidad, y no otro camino hacia ella? 

Queramos o no, los universitarios siempre estaremos jodidos, ya se llame Plan Bolonia o FP u otras alternativas más golosas para estos capitalistas que mueven el mundo laboral a su antojo. Así que sólo diré, sálvese quien pueda o si no meteros a formación Profesional.