Reina la tranquilidad por las calles del sur.
El aire calmado, me trae recuerdos de ese rincón
escondido entre montañas y olivos.
Su nombre lo reconozco entre susurros,
es mi tierra que me invita a regresar.
Es pequeña pero grande es su historia.
Mi vida nació con ella y ahí me quiero quedar.
A veces, cuando estoy perdida,
ella me recuerda quien soy.
Yo soy ella, forma parte de mí.
Todo lo que sé se lo debo a ella,
los valores que aprendí,
la lealtad, el amor, el cariño y la amistad
vienen de ese escondrijo olivero.
El paraíso de mi vida, la esperanza de seguir,
todo viene de su ilusión por verme sonreír.
Añoro sus calles cuesta arriba,
mi escondite en los días lluviosos,
los secretos entre árboles tallados
que de niña he ido cultivando.
El sol abrasante de verano y
el frío estremecedor del invierno.
Añoro las caras conocidas que me dicen
buenos días todas las mañanas.
O las continuas llamadas por teléfono
que no para de sonar durante el día.
Sé que son cosas sencillas sin ningún misterio
pero que queréis que os diga Jaén es así.
No pretendo que lo entendáis,
Pero pensar en ella me hace feliz.
Esté donde esté
siempre estará conmigo
mi olivera hermosa,
mi retoño andaluz,
ese rincón escondido
llamado Jaén.